Pupilas dilatadas.
Miradas extraviadas.
Conciencia hipnótica
que no habita este cuerpo
en absoluto.
Esta masa de pelos grasientos,
piel reseca
sin la menor gota de sudor,
que anda como por una avenida, mal intencionada,
vaya uno a saber hacia donde.
Pero claro,
es esta seguridad del destino
la misma luz de vela
que agita un pequeño rayo
sobre la propia existencia,
fragmentándola
en secuencias iguales
de varios minutos.
Me arden los ojos,
incluso al cerrarlos.
Urge llegar a cualquier lado
lo mas pronto posible.
Dejar de ser
esta bancarrota itinerante
paseando su deriva.
Y juro que es la necesidad
de ocupar el tiempo
con calamidades
cada vez mayores
lo que me mantiene vivo.
Es mi profesión,
mi oficio,
mi deporte favorito.
Es mi proyecto primario,
único y definitivo.
Hallar la fórmula perfecta.
Un fino detalle
aparece ante mis ojos
y entonces mis botas
ocupan el centro de la escena.
Podrán los demás ver lo sucias que están ?
Con disimulo las limpio a manotazos
sin detener la marcha.
Lanzo un soplo de aire impuro
y la avenida pasa a ser ciudad.
Todo comienza a ajustar
graciosamente.
Caminar,
sentir que puedo andar.
Lo que en realidad necesito
es escuchar rock n roll
en cualquier parte.
J.M.
No comments:
Post a Comment